Jugar son muchas cosas a la vez. Es, antes que nada, una forma natural de divertirse y pasar un buen momento, solo o con amigos y familiares. Es también un momento inolvidable de aprendizaje entre un hijo y su padre. Además, es una excelente forma para un adulto de mostrar -con el ejemplo- cómo actuar a un niño, ante distintas situaciones adversar del juego, como en la vida. Una forma de transmitir buenos consejos y experiencia en ganar o perder, como parte de la vida.

En este sentido, diversos estudios han mostrado los beneficios de esta actividad en diferentes áreas en las que el ser humano se desempeña. Por ejemplo, jugar en el trabajo estimula y favorece la conciencia de las tareas en equipo y los resultados de esta forma de desempeño. Tradicionales pasatiempos como “el amigo invisible” o los torneos de fútbol son muestras de estas costumbres.

Por eso, en momentos en los que el nerviosismo por los problemas del entorno gana espacio, animarse a seguir compartiendo momentos lúdicos, puede ser una opción ideal para sobrellevar mejor la situación. Y es que, en tiempos en los que la pandemia provocada por el Covid-19 motiva que mucha gente deba permanecer en sus hogares, las consecuencias emocionales comienzan a manifestarse.

Frente a esto, los profesionales de la psicología recomiendan no descuidar la comunicación emocional con los seres queridos y amigos. Esto no significa por supuesto, un contacto físico. En cambio, internet es el medio privilegiado, que permite mantener en nuestro radar a las personas que queremos y extrañamos, a través de las redes sociales o las opciones de llamada con voz y video. Mejor aún no dejar de jugar a través de opciones online e incluso conocer los resultados de competencias de azar, como lo muestra esta web especializada: Loterías Mundiales, que ofrece al instante los números ganadores de diferentes opciones, son buenos ejercicios para no caer en la depresión.

Aprovechar estos recursos para seguir compartiendo actividades lúdicas con los seres queridos es una opción al alcance de prácticamente todas las personas hoy en día. Y es una excelente forma de generar sensaciones y sentimientos positivos que ayudan a sobrellevar mejor la situación.

Por supuesto, no sólo es posible contar con estas posibilidades en forma virtual. Seguramente, en la mayoría de las casas hay un mazo de cartas, un juego de ajedrez o una oca, suficientes para poder iniciar una partida para aquellos que no viven solos con la excusa de pasar un buen rato.

Un capítulo aparte merece este tipo de pasatiempos en los niños, pues ayuda a calmar la ansiedad, estimula la imaginación y la creatividad; así como también a reconocer y expresar deseos (como puede ser ganar o sacar un determinado número, etc) algo que puede realizarse o no, y que constituye todo un aprendizaje en sí mismo.

Como en una nueva oportunidad en la que siempre hay otra chance de ganar, ya sea en una nueva partida u otra ronda o como puede ser en la Quiniela plus, que deriva de la tradicional (para más info sobre este juego se puede acudir a sitios especializados) jugar nos recuerda que este difícil tiempo pasará; y pronto recuperaremos la rutina habitual.